«Soy visceral. Cuando algo me resuena, me lanzo sin necesidad de tener todos los datos»
Por qué acompaño
Si alguien me hubiera dicho hace veinte años que acabaría facilitando encuentros para grupos, probablemente le habría respondido: «¡Tú estás loco!»
Todo empezó cuando, por circunstancias de la vida, me acerqué a la meditación y a otras prácticas que me despertaron una gran curiosidad.
Incorporé la meditación a mi día a día y, casi sin darme cuenta, una experiencia fue llevándome a la siguiente. Me formé como terapeuta de shiatsu, aunque todavía no imaginaba hacia dónde me llevaría ese camino.
El verdadero punto de inflexión llegó al participar en un taller de tantra. Fui sin saber muy bien qué era. Soy bastante visceral y, cuando algo me resuena, me lanzo sin necesidad de tener todos los datos.
Aquella experiencia me rompió por dentro. Reí, lloré, me emocioné y salí de allí con la sensación de que algo importante había cambiado en mí.
Quise comprender qué había ocurrido. Primero por mí. Después apareció el deseo de crear espacios donde otras personas pudieran vivir experiencias capaces de mover algo dentro de ellas.
Al principio no fue fácil. Durante un tiempo compaginé trabajos que no me llenaban para poder seguir formándome y dar mis primeros pasos facilitando encuentros. Sentía que ese era mi camino.
Con el tiempo he descubierto que lo que realmente me apasiona no es una disciplina concreta. Es acompañar a las personas. Ver cómo cada una encuentra algo distinto en una misma experiencia.
Cómo acompaño
Creo que no existen dos personas iguales.
He visto cientos de veces cómo una misma experiencia se vive de maneras completamente diferentes. Una misma dinámica puede emocionar a una persona, incomodar a otra y dejar indiferente a una tercera.
Eso me enseñó que no existen las respuestas universales. Cada uno necesita descubrir las suyas.
Por eso, cuando acompaño, procuro no dar respuestas. Prefiero ofrecer un espacio donde cada persona pueda encontrar las suyas.
También he aprendido que el crecimiento no se puede forzar.
Cada persona tiene su propio ritmo. Prefiero ofrecer un espacio seguro donde cada uno pueda acercarse hasta donde quiera y necesite.
Y sigo aprendiendo.
Cada encuentro me recuerda algo sobre mí y me sigue enseñando nuevas formas de relacionarme y de mirar la vida.
Lo que me ha formado
Nunca he entendido la formación como una colección de títulos.
Para mí, formarme tiene sentido cuando una enseñanza deja de ser una idea y pasa a formar parte de mi vida. Cuando la experimento, la cuestiono, me equivoco, vuelvo a intentarlo y descubro qué tiene de verdadero para mí.
Por eso solo comparto aquello que, de una forma u otra, ha formado parte de mi propio camino.
A lo largo de estos años me han acompañado diferentes disciplinas:
Shiatsu
Mi primera formación como terapeuta corporal.
Rebirthing
Una forma de comprender la respiración como herramienta de transformación.
Sexualidad Somática
Amplió mi mirada sobre el cuerpo, la sexualidad y la presencia.
Tantra
La disciplina que más ha marcado mi camino y a la que más tiempo he dedicado, tanto en mi práctica personal como acompañando a otras personas.
Teatro Terapia Gestalt (TTG)
Donde sigo profundizando actualmente.
Clown, stand-up e Improvisación
Lo incorporo como una forma de traer ligereza, espontaneidad y juego cuando tienen sentido.
Cada experiencia sigue dando forma a mi manera de acompañar.
Gracias por estar aquí
Si algo te ha resonado, quizá sea un buen momento para conocernos.

